¿Queremos un taller sostenible y fuerte? Tengo mis dudas. Se cierra este año 2025 con los talleres llenos de coches, tanto en carrocería como en mecánica y me temo que los márgenes serán peores que en 2024.
Muchos congresos, muchas asociaciones, muchos eventos y poco taller representado en dichos actos y, es una opinión, los que están no son el reflejo de la gran mayoría de talleres del país. Tengo la sensación de que se quiere que el taller no gane dinero y que ya va bien que sean auto empleados. Y el taller, que suele comprar problemas, también compra este discurso. De ahí, quizás, que el taller le cueste involucrarse en este tipo de eventos de la posventa. La pescadilla que se muerde la cola.
En carrocería, los talleres, pero también desde otros actores se lleva hablando de la “guerra” con las aseguradoras, pero pretenden ir o llevarlos a la “guerra” a luchar desnudos y sin armas. Está muy bien el objetivo y la meta final, pero quizás, antes de ir a luchar, deberían empezar a entender que pasa en el taller.
Todos los actores, salvo los pagadores, incluyendo al taller deben entender porque un día firmaron acuerdos que ahora les están ahogando y en algunos casos arruinando. Conocer las causas que llevan a talleres, que no tienen ningún acuerdo firmado con el pagador, a actuar y proceder como si lo tuvieran, rebajando sus tarifas, porque un tercero, repito con el que no existe acuerdo comercial, impone. Y se están consiguiendo grandes logros, se ha incrementado el precio medio de venta de la hora, pero se olvidan de que sirve de poco ese aumento de precio hora si el taller no sabe su coste hora real.
Saber por qué los vehículos de cortesía/sustitución son un lastre económico que afecta al coste hora. Como decía y exponía mi querido amigo y socio, Víctor Gámez, se mueven 500 millones anualmente y tan solo se reclama el 5%, asumiendo el coste el taller. Y lo más preocupante, como decía Víctor, es que el cliente cree que la solución de movilidad se la está dando su compañía.
Es muy loable y de agradecer lo que los fabricantes y la distribución hacen, la formación siempre suma. Pero sirve de poco saber técnicas más eficientes en la preparación y repintado, o maquinaria de última generación, sino se sabe peritar y no vendes tú, sino compras la reparación al perito/aseguradora.
A los talleres de carrocería parece que nadie les contó quién es su verdadero cliente.
Y los que lo saben, les es muy complicado tener los recursos humanos y el conocimiento necesario para poder asesorarles bien, dada la exigua rentabilidad para invertir.
Los que lo hacen, cuando hablas con ellos te dan lecciones, que ojalá se pudieran transmitir a sus compañeros de profesión de forma más eficaz. Como dije antes, creo que en todos los eventos de la posventa se les da poca voz a los protagonistas. Y ojo, en muchos casos es un problema de gestión, pero no siempre es así, me constan que existen grandes empresarios en el sector multimarca. Con los márgenes en caída libre, la poca capacidad de inversión para hacer crecer la empresa y mejorar los procesos productivos hace que el taller carrocero, bajo mi punto de vista, tenga un futuro incierto y peligroso, salvo que se cambie el modelo actual, se deje de dar vueltas a lo mismo y a dar protagonismo a terceros. Me suelo preguntar que hacen éstos en según que eventos.
Y llegado a este punto, hablaré de la mecánica, dejando claro que la mecánica es cara y el mecánico barato, frase que le robo a mi otro amigo y socio Sergi Guardeño. Es una frase que lo dice todo. De momento el problema no es tan grave como en la carrocería, porque en el taller mecánico el peso de la facturación del recambio es mayor. Pero cuidado, porque oigo hablar de tarifa plana en los descuentos, cobrar por el reparto urgente y mayor dependencia del servicio oficial por la calidad y disponibilidad de las piezas.
El taller mecánico debería plantearse cobrar por su conocimiento, por su experiencia, por sus inversiones. No se trata de cobrar más porque sí, sino cobrar por lo que valen. El problema empezó cuando se le puso precio y no se le dio valor al conocimiento. Hoy en día sigo sin entender porque se cobra igual por un reparar un pinchazo que por cambiar un motor.
Estoy seguro de que los conductores han comprado más balizas en el Carrefour que en los talleres. Les cuesta vender!!!!
Las marcas invierten cifran ingentes en los procesos de atención al cliente, de la recepción activa y resulta que ahí solo van a parar coches en garantía, con poco recorrido y con menos necesidades que los que entran en los talleres independientes.
La distribución soporta un coste logístico brutal, es habitual ver al mismo repartidor venir 4, 5 y 6 veces al taller. Y miras la información del sector y resulta que el 65% de las entradas a taller se pueden planificar. Evidencia, no hay procedimientos definidos en el taller y se asume como normal, pues perdóneme, no lo comparto para nada.
Y a nivel general del sector. Se paga a los técnicos por estar, no por producir.
Resumiendo, al sector le falta formación, dada que la existente está obsoleta y es pobre, así como herramientas eficaces y eficientes para el control de la empresa. Y esto lo saben todos los actores y también se sabe que con programas de formación de calidad, el taller sería más sostenible y fuerte, pero al igual que el taller compra las urgencias y problemas al cliente, parece que los que estamos en el sector, pero no desde dentro, les compramos a los talleres que están agobiados de trabajo y que ese motivo les impide formarse. La pescadilla que se muerde la cola.
No compremos esto, hagamos que el taller se forme, pero escuchemos que tipo de formación quiere el taller.