Como nos diría el gran Iván Ferreiro, el equilibrio es imposible, o al menos eso es así para el taller en los tiempos que corren.
Me explico.
Conocido por todos es el envejecimiento de nuestro parque, lo que ha acarreado un aumento de la reparación y por tanto mayor facturación de mano de obra en esas reparaciones. A priori debería ser bueno.
Analizando datos en 4 talleres “tipo” repartidos en distintos puntos del país, Toledo, Santander, Tenerife y Lleida, no solo confirmamos este dato, sino que además lo cuantificamos. La mano de obra pesa el 38% del total facturado, frente a un 30% que pesaba hace unos 4 años, la edad del parque es la responsable de este aumento. Ese 8% de más conlleva un problema. Peligroso problema. Ahora el taller factura más de lo que le da perdidas.
Esa mano de obra que debería ser el pilar y sustento para compensar gastos, supone un déficit ya que la productividad media sigue siendo insuficiente, un 66% de media, dato impulsado por ese parque que aporta más problemas que alegrías.
¡Siempre nos quedará París!
París sí, pero y margen en el recambio? Pues de eso no tanto, 32% frente a 38% hace apenas 2 años. Más recambio original y más descuentos reducidos o ventas a netos.
Si seguimos rascando en la herida y la dejamos en carne viva, vemos otra parte del problema, 7 de cada 10 entradas al taller multimarca tipo de este país pueden llegar a ser averías, cáncamos, muertos, tomates o marrones, eso también depende de cada comunidad.
Hace poco tiempo nos decía la distribución que 6 de cada 10 piezas movidas eran recambios de rotación, lo que nos debería aportar un mix de 6 tareas cíclicas o de mecánica rápida para cada 4 averías.
¡Pues todo al revés!
¿Y bien, muerte o destrucción?
Pues como no me gusta ni una ni la otra yo apostaría por el camino difícil. En lugar de que la corriente nos lleve, probemos con la “educación”.
Para ello primero nosotros, tomar conciencia del problema y tratar de salir de la rueda de hámster, y después mirar a nuestros clientes, que oficialmente nos eligen por confianza y tratemos de educarles para que sus vehículos envejezcan con dignidad. El 40% o más del parque circulante está entre el sexagenario que aún tiene mucho que decir y el octogenario al que aún le pedimos una actividad diaria que se le hace cuesta arriba, y eso no tiene pinta de cambiar en breve. Si lo vemos así, ¿cómo lo haríamos con 40 y 50 para llegar en un óptimo estado de salud a esas edades? Pues efectivamente, dejando malos hábitos lo antes posible, cuidando de nuestra alimentación, teniendo una actividad física regular y pasando por chequeos regulares. O bien cruzando los dedos.
Más proactividad, más análisis, más consultoría técnica y menos correr. Si queremos equilibrar esas cifras, debemos hacer planes de mantenimiento más personalizados y analizados a todos esos coches que nos visitan entre los 8 y los 14 años. Nuestro papel como profesionales ahí es más importante que nunca, cuidando así del bolsillo de nuestro cliente y del nuestro. Se lo escuché a un gerente de taller hace poco y me encantó, “mejor salud hoy, menos pastillas mañana”.
Insisto, no es el camino fácil, pero quizá si sea el más profesional y el más adecuado para equilibrar ese mix de entradas en nuestros negocios.
Y ya que has llegado hasta aquí, no te quedes en la superficie. Ves a tu agenda de hace un par de semanas, a tus facturas emitidas, me da igual, y haz ese análisis en interno. ¿De 10 trabajos el azar que ahí encuentres, cuantos fueron tareas cíclicas y cuantas fueron esas reparaciones en las que se te escapó parte de tu productividad y de tu rentabilidad?
Según el resultado podrás desechar este artículo o reflexionar. En cualquier caso, gracias por leerlo.