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El taller inmortal

 El taller inmortal

¡Lo sé, te sientes inmortal! Por las mañanas te miras al espejo y ves a un semi-Dios reflejado.

Como posiblemente seas autónomo ya tienes esa certeza intrínseca, sin bajas, sin ayudas, sin más fe que la que tienes en ti mismo, tus manos son tu religión, tu experiencia lo soporta todo.

Hace más de 20 años que das vueltas por este sector y sigues en pie. Te da por recordar tiempos pasados.

 

En los 90, cuando eras aprendiz, te lo pintaban fatal diciendo que habría que enchufarse a los coches o no los podríamos reparar. Además, con el efecto 2000 nos quedaríamos sin informática y todo iba a explotar.

Miraste hacia otro lado, lo superaste sin inmutarte.

 

En los 2000 como el mundo digital seguía funcionando te dijeron que hacer facturas en Excel no estaba bien, que sin un programa de gestión cerrabas.

Como los Mayas se equivocaron y pasó el 2012 sin pena ni gloria, como la crisis de la burbuja inmobiliaria no se te llevó por delante, te reafirmaste en tu credo de “yo a lo mío hasta el fin de los días”.

 

Hace años que tienes un programa de gestión, facturas y haces algunas O.R. Tienes los historiales de mantenimiento de tus clientes y así lo tienes cómodo a la hora de pedir los filtros que le tocan. Lo del marketing, medir estacionalidades, introducir albaranes de compra para analizar beneficios y hacer post-venta, sigues sin verlo claro.

 

En cuanto a tu máquina de diagnosis, esa que con tanto orgullo y esfuerzo compraste, bueno, la usas bien para hacer borrados, para que tus clientes te valoren como un tipo majo porque les apagas la luz para ir a la ITV, la actualizas cada dos o tres años porque es caro y cobras una de cada 4 diagnosis que haces. No está mal.

 

A fin de cuentas, eres un currante que lo que quiere es vivir tranquilo, intentar no comprarles los problemas a tus clientes, hacer lo mínimo posible de psicólogo y si encima queda algo en la caja a fin de mes, ¡pues la leche!

 

Total, hace años que dicen que sobran talleres, pero el parque móvil es viejo, la gente no quiere pagar talleres caros, tratas de lujo a tus clientes y sigues aquí. Además, ¡pagas tus impuestos! no como esos talleres ilegales, ¡malditos sean todos!

 

Mañana, después de tu dosis de autoestima mañanera, camino de tu taller, quizás pases por aquel local donde había una agencia de viajes, ahora ya no está, su mercado cambió. Esa que estaba enfrente del dentista, ese que está tan limpio, con una imagen impoluta, hace marketing e invierte mucho dinero en formación de sus equipos y maquinaria, pero es normal, el dentista es caro y deben justificar su factura. Los que se dedican a reparar bocas deben vigilar esas cosas.

 

Por suerte, Antonio el del bar sigue abierto y te pondrá el café como cada mañana. ¡¡Menudo campeón, ha aguantado la Pandemia como un bendito, su mujer ahora limpia escaleras y ya no está con él en el bar, no tiene margen y la gente no tiene dinero para almuerzos como antes, pero ahí sigue con su sonrisa por debajo del bigote, que tío grande!!

 

Ves a los 2 trabajadores aparcando, como siempre justo a la hora, ¡anda que regalan un solo minuto! Te maldices por haber perdido al bueno, decía que quería seguir aprendiendo y se sentía estancado, y te quedaste a uno de prácticas. No tienen ni idea, lo que les hace falta es implicarse, el aprendizaje te lo dan los años.

 

¡Va, a darle caña a tu día!

Saludas a Marta, que lleva a sus hijos al colegio, ya no vendrá por el taller, ¡que manía tiene la gente con esto de los coches de renting! total es un particular, ¡será pija! Otra como Carlos, desde que tiene un hibrido que no ha vuelto.

En fin, “a ver que tal se nos da hoy. A ver si pronto pasan las horas que hoy hay futbol y no quiero que pase como ayer, 13 horas aquí metido y seguro que si miro lo que facturé resultó ser otro día desastroso”.

 

¿Sabes?, has llegado hasta aquí por dos cosas, o bien opinas que es una lástima que a un oficio tan digno se lo haya merendado el paso del tiempo, o bien te ha indignado la historia contada, desde la humildad, en este artículo de opinión. Prometo no ser tan ácido en todo momento, pero si voy a intentar conectar con vosotros y pedir, como hace mucho que hago, que reaccionemos, que evolucionemos y que defendamos la dignidad de este sector con un paso adelante necesario.

Esto no va de buenos o malos, de jugar en la Champions ni de quedarse atrás, esto va de creer en la dignidad de un oficio. Formarse y crecer en creer en uno mismo.

Larga vida a los talleres inmortales.

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